lunes, 3 de noviembre de 2014

record mundial

El 27 de julio de 1993, Sotomayor exhaló un suspiro de alivio en las pistas anexas al estadio Helmántico salmantino cuando elevó su récord en un centímetro, de 2,44 a 2,45. Para un profano era una porción insignificante, pero a él le dio la seguridad de que, ahora sí, su récord estaba a salvo de contingencias durante años. Veintiuno cumplirá este año. La generación dorada de saltadores formada por el sueco Patrick Sjoeberg, los alemanes Carlo Thränhardt y Dietmar Moegenburg, los rusos Igor Paklin y Ruldolf Povarnitsiny y el "pequeño" rumano Sorin Matei se retiró sin poder batir el récord del antillano. Salamanca fue también el escenario de su primer récord al aire libre. El 8 de septiembre de 1988 advirtió al mundo, con un salto de 2,43, que, con independencia de quien fuera, unos días después, el campeón olímpico en Seúl (lo fue el soviético Gennadi Avdeyenko con 2,38), el número uno de la especialidad era él. Al año siguiente, el 4 de marzo en la final de los Mundiales de Budapest, logró con idéntico registro su actual plusmarca en pista cubierta, la que ahora cumple sus bodas de plata. Saltó a la primera 2,25 y 2,31. Necesitó dos intentos para superar los 2,35, siguió con 2,37 (a la primera) y batió el récord mundial con 2,43 en su primer esfuerzo. En total, seis saltos. Mogenburg y Sjoeberg le escoltaron en el podio con 2,35. Sotomayor se ha ganado un puesto de honor en los anales del atletismo por sus relumbrantes éxitos al aire libre, pero los libros de la pista cubierta señalan también al cubano como el atleta más relevante de todos los tiempos. A lo largo de cinco Mundiales en sala conquistó dos medallas de oro, una de plata, otra de bronce y un cuarto puesto. Se retiró con siete títulos mundiales, uno olímpico y cinco récords del mundo, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1993.












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